El pasado día 5, Capital Radio emitía el contenido que bajo el título «El problema de las tierras raras y por qué China las controla», describía la problemática que supone el control de la producción y de los precios de estos minerales, indispensables para la fabricación de cantidad de elementos tecnológicos, de automoción, de energías renovables, material médico, etc… y de los que somos totalmente dependientes.

Antes de seguir adelante, os invito a su lectura.

https://www.capitalradio.es/noticias/economia/problema-tierras-raras-china-las-controla_90391676.html

Como decía, la enorme dependencia de España y de la propia UE del suministro de estos minerales pone en riesgo la producción de industrias clave para el desarrollo tecnológico, dicho en términos generales, mientras la demanda crece, y seguirá creciendo, de forma exponencial.

Hay dos opciones, inicialmente. Seguir como hasta ahora, corriendo los riesgos derivados de esa dependencia, bien sea por el mencionado incremento de la demanda, la concentración de la producción, el incremento de precios e incluso las tensiones políticas, o facilitar la explotación para la extracción de tierras raras, lo cual supone cambios importantes en las políticas medioambientales, cuyo proceso puede ser lento e incierto.

Sin embargo, y en lo que a España se refiere, puede haber una tercera opción. Nuestro país, eminentemente minero desde siglos, tiene repartidos por las comarcas mineras residuos de explotaciones. Más concretamente, tiene miles de toneladas de cenizas producidas por la quema del carbón en las Centrales Térmicas, cerradas o en fase de cierre por el proceso de descarbonización. Toneladas de cenizas que han de ser gestionadas para evitar contaminaciones, principalmente las producidas por los lixiviados. En esas cenizas, junto con otros materiales, se encuentran en mayor o menor medida algunas de las tierras raras, que una vez extraídos unos y otras, pueden dejar esos residuos reducidos a productos reutilizables, como por ejemplo, compost.

Proyectos encaminados a la obtención de tierras raras a partir esas cenizas, con una alta probabilidad de ser financiados por los Fondos Europeos a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía, promovido por el Gobierno, son una alternativa que lejos de suponer un perjuicio medioambiental, contribuiría a rentabilizar la gestión de los residuos, además de reactivar las comarcas mineras deterioradas social y económicamente, aprovechando instalaciones existentes y creando puestos de trabajo.

Agustín Martínez

Socio Fundador de Aserpam Intercofi Consulting

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